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Caminando

Caminando

Caminando por la vida

Caminando por la vida
me encontré con tu mirada
y me dijo que eras tú,
esa es mi cruz
doy mi palabra,

Caminando por la vida
renuncié a jugar mis cartas
me perdió el corazón y ahora mi voz es la que manda
Y ahora respira , mira hacia arriba
queda camino por andar.

Borra tus huellas, toma las riendas
Solo es cuestión de caminar.

Caminando por la vida,
cantaré por el camino,
que en las penas y alegrías,
me encontré con el destino.

Y él me dijo "Vida mía, lo mejor, ser uno mismo,...
es mirar hacia adelante y no perder jamás el rumbo".

Caminando por la vida
comprendí que lo importante
no es saber lo que uno tiene
es saber lo que uno vale.

Que no es cierto esto que cuentan
tanto tienes tanto vales
que no importa cuanto caigas
lo mas grande es levantarse.

Y ahora respira, mira hacia arriba
queda camino por andar
borra tus huellas, toma las riendas
solo es cuestión de caminar…

Caminando por la vida,
cantaré por el camino,
que en las penas y alegrías,
me encontré con el destino.
Y él me dijo "Vida mía, lo mejor, ser uno mismo,...
es mirar hacia adelante y no perder jamás el rumbo".

Y ahora por ti , y ahora por mí
y ahora por que venga lo que tenga que venir,
y ahora que la suerte está conmigo ,
que hoy decido mi camino
yo te digo olvida todo
lo que importa es ser feliz.

Caminando por la vida,
cantaré por el camino,
que en las penas y alegrías,
me encontré con el destino.

Y él me dijo "Vida mía, lo mejor, ser uno mismo,...
es mirar hacia adelante y no perder jamás el rumbo".

Caminando por la vida,
cantaré por el camino,
que en las penas y alegrías,
me encontré con el destino.

Y él me dijo "Vida mía, lo mejor, ser uno mismo,...
es mirar hacia adelante y no perder jamás el rumbo"

Amaia Montero

Cartas amarillas

Cartas amarillas

Cartas amarillas

Soñé que volvía a amanecer,
soñé con otoños ya lejanos.
Mi luz se ha apagado,
mi noche ha llegado;
busqué tu mirada y no la hallé.
La lluvia ha dejado de caer,
sentado en la playa del olvido,
formé con la arena
tu imagen serena,
tu pelo con algas dibujé.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.

Al fin hoy he vuelto a la verdad,
mis manos vacías te han buscado,
la hiedra ha crecido,
el sol se ha dormido,
te llamo y no escuchas ya mi voz.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.

Y busqué entre tus cartas amarillas
mil te quiero, mil caricias
y una flor que entre dos hojas
se durmió.
Y mis brazos vacíos se cerraban
aferrándose a la nada,
intentando detener mi juventud.

Amaia Montero