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Invitación al aire

Invitación al aire


Te invito, sombra, al aire.
Sombra de veinte siglos,
a la verdad del aire,
del aire, aire, aire.
Sombra que nunca sales
de tu cueva, y al mundo
no devolviste el silbo
que al nacer te dio el aire,
del aire, aire, aire.
Sombra sin luz, minera
por las profundidades
de veinte tumbas, veinte
siglos huecos sin aire,
del aire, aire, aire.
¡Sombra, a los picos, sombra,
de la verdad del aire,
del aire, aire, aire!

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)
.

Balada del que nunca fue a Granada

Balada del que nunca fue a Granada


Qué lejos por mares, campos y montañas! 
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada. 
Mi cabeza cana, los años perdidos. 
Quiero hallar los viejos, borrados caminos. 
Nunca vi Granada. 

Dadle un ramo verde de luz a mi mano. 
Una rienda corta y un galope largo. 
Nunca entré en Granada. 
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves? 
¿Quién los claros ecos libres de sus aires? 
Nunca fui a Granada. 

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone 
cadenas al habla de sus surtidores? 
Nunca vi Granada. 

Venid los que nunca fuisteis a Granada. 
Hay sangre caída, sangre que me llama. 
Nunca entré en Granada. 

Hay sangre caída del mejor hermano. 
Sangre por los mirtos y aguas de los patios. 
Nunca fui a Granada. 

Del mejor amigo, por los arrayanes. 
Sangre por el Darro, por el Genil sangre. 
Nunca vi Granada. 

Si altas son las torres, el valor es alto. 
Venid por montañas, por mares y campos. 
Entraré en Granada. 

Baladas y canciones del Paraná (1954)

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)
.

Paraíso perdido

Paraíso perdido


A través de los siglos, 
por la nada del mundo, 
yo, sin sueño, buscándote. 
Tras de mí, imperceptible, 
sin rozarme los hombros, 
mi ángel muerto, vigía. 
"¿Adónde el Paraíso, 
sombra, tú que has estado?" 
Pregunta con silencio. 
Ciudades sin respuesta, 
ríos sin habla, cumbres 
sin ecos, mares mudos. 
Nadie lo sabe. Hombres 
fijos, de pie, a la orilla 
parada de las tumbas, 
me ignoran. Aves tristes, 
cantos petrificados, 
en éxtasis el rumbo, 
ciegas. No saben nada. 
Sin sol, vientos antiguos, 
inertes, en las leguas 
por andar, levantándose 
calcinados, cayéndose 
de espaldas, poco dicen. 
Diluidos, sin forma 
la verdad que en sí ocultan, 
huyen de mí los cielos. 
Ya en el fin de la tierra, 
sobre el último filo, 
resbalando los ojos, 
muerta en mí la esperanza, 
ese pórtico verde 
busco en las negras simas. 
¡Oh boquete de sombras! 
¡Hervidero del mundo! 
¡Qué confusión de siglos! 
¡Atrás, atrás!¡Qué espanto 
de tinieblas sin voces! 
¡Qué perdida mi alma! 
"Ángel muerto, despierta. 
¿Dónde estás? Ilumina 
con tu rayo el retorno." 
Silencio. Más silencio. 
Inmóviles los pulsos 
del sinfín de la noche. 
¡Paraíso Perdido! 
Perdido por buscarte, 
yo, sin luz para siempre.

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)
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Lo que dejé por ti

Lo que dejé por ti


Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)
.

A la pintura


A la pintura


A ti, lino en el campo. A ti, extendida
superficie, a los ojos, en espera.
A ti, imaginación, helor u hoguera,
diseño fiel o llama desceñida.

A ti, línea impensada o concebida.
A ti, pincel heroico, roca o cera,
obediente al estilo o la manera,
dócil a la medida o desmedida.

A ti, forma; color, sonoro empeño
porque la vida ya volumen hable,
sombra entre luz, luz entre sol, oscura.

A ti, fingida realidad del sueño.
A ti, materia plástica palpable.
A ti, mano, pintor de la Pintura.

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)
.

Se equivocó la paloma

Se equivocó la paloma


Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo;
que la noche la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas eran rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)

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El aburrimiento

El aburrimiento


El aburrimiento


Poema escénico.

Me aburro.
Me aburro.
Me aburro.
¡Cómo en Roma me aburro!
Más que nunca me aburro.
Estoy muy aburrido.
¡Qué aburrido estoy!
Quiero decir de todas las maneras
Lo aburrido que estoy.
Todos ven en mi cara mi gran aburrimiento.

Innegable, señor.
Es indisimulable.
¿Está usted aburrido?
Me parece que está usted aburrido.
Dígame, ¿a dónde va tan aburrido?
¿Que usted va a las iglesias con ese aburrimiento?
No es posible, señor, que vaya a las iglesias
Con ese aburrimiento.
¿Que a los museos dice siendo tan aburrido?
¿Quién no siente en mi andar lo aburrido que estoy?
¡Qué aire de aburrimiento!
A la legua se ve su gran aburrimiento.

Mi gran aburrimiento.
Lo aburrido que estoy.
Y sin embargo, ¡oh!
He pisado una caca
Acabo de pisar ¡Santo Dios!, una caca
Dicen que trae suerte el pisar una caca
Que trae mucha suerte el pisar una caca
¿Suerte, señores, suerte?
¿La suerte, la suerte?
Estoy pegado al suelo.
No puedo caminar.
Ahora sí que ya nunca volveré a caminar.
Me aburro, ay, me aburro.
Más que nunca me aburro.
Muero de aburrimiento.
No hablo más
Me morí.

Rafael Alberti (1.902 -1.999)

Balada del que nunca fue a Granada

Balada del que nunca fue a Granada

La siempre bella Granada
¡Qué lejos por mares, campos y montañas!
Ya otros soles miran mi cabeza cana. Nunca fui a Granada.
Mi cabeza cana, los años perdidos.
Quiero hallar los viejos, borrados caminos.
Nunca vi Granada.

Dádle un ramo verde de luz a mi mano.
Una rienda corta y un galope largo.
Nunca entré en Granada.
¿Qué gente enemiga puebla sus adarves?
¿Quién los claros ecos libres de sus aires?
Nunca fui a Granada.

¿Quién hoy sus jardines aprisiona y pone
Cadenas al habla de sus surtidores?
Nunca vi Granada.

Venid los que nunca fuisteis a Granada.
Hay sangre caída, sangre que me llama.
Nunca entré en Granada.

Hay sangre caída del mejor hermano.
Sangre por los mirtos y aguas de los patios.
Nunca fui a Granada.

Del mejor amigo, por los arrayanes.
Sangre por el Darro, por el Genil sangre.
Nunca vi Granada.

Si altas son las torres, el valor es alto.
Venid por montañas, por mares y campos.

Entraré en Granada.

Rafael Alberti (1.902 - 1.999)