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Desvelada

Desvelada


Como soy reina y fui mendiga, ahora 
vivo en puro temblor de que me dejes, 
y te pregunto, pálida, a cada hora: 
«¿Estás conmigo aún? ¡Ay, no te alejes!» 

Quisiera hacer las marchas sonriendo 
y confiando ahora que has venido; 
pero hasta en el dormir estoy temiendo 
y pregunto entre sueños: «¿No te has ido?».

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)
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Dame la mano

Dame la mano


Dame la mano y danzaremos;
Dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
Como una flor, y nada más.

El mismo verso cantaremos,
Al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
Como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
Pero tu nombre olvidarás,
Porque seremos una danza
En la colina, y nada más.

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)
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El pavo real

El pavo real


Que sopló el viento y se llevó las nubes
Y que en las nubes iba un pavo real,
Que el pavo real era para mi mano
Y que la mano se me va a secar,
Y que la mano la di esta mañana
Al rey que vino para desposar.

¡Ay que el cielo, ay que el viento, y la nube
Que se van con el pavo real!

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)
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Me tuviste

Me tuviste


Duérmete, mi niño
duérmete sonriendo,
que es la ronda de astros
quien te va meciendo.

Gozaste la luz
y fuiste feliz.

Todo el bien tuviste
al tenerme a mí.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es la tierra amante
quien te va meciendo.

Miraste la ardiente
rosa carmesí.

Estrechaste al mundo;
me estrechaste a mí.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es Dios en la sombra
quien te va meciendo.

Gabriela Mistral  (1.889 - 1.957)
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Balada

Balada


Él pasó con otra;
yo le vi pasar.

Siempre dulce el viento 
y el camino en paz.

¡Y estos ojos míseros
le vieron pasar!

Él va amando a otra 
por la tierra en flor.

Ha abierto el espino;
pasa una canción.

¡Y él va amando a otra
por la tierra en flor!

Él besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar.

¡Y no untó mi sangre
la extensión del mar!

Él irá con otra
por la eternidad. 

Habrá cielos dulces.

(Dios quiere callar.)

¡Y él irá con otra
por la eternidad! 

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)
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Balada de mi nombre

Balada de mi nombre


El nombre mío que he perdido, 
¿dónde vive, dónde prospera? 
Nombre de infancia, gota de leche, 
rama de mirto tan ligera. 

De no llevarme iba dichoso 
o de llevar mi adolescencia 
y con él ya no camino 
por campos y por praderas. 

Llanto mío no conoce 
y no la quemó mi salmuera; 
cabellos blancos no me ha visto, 
ni mi boca con acidia, 
y no me habla si me encuentra. 

Pero me cuentan que camina 
por las quiebras de mi montaña 
tarde a la tarde silencioso 
y sin mi cuerpo y vuelto mi alma.

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)
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Piececitos de niño

Piececitos de niño


Piececitos de niño,
Azulosos de frío,
¡Cómo os ven y no os cubren,
Dios mío!

¡Piececitos heridos
Por los guijarros todos,
Ultrajados de nieves
Y lodos!

El hombre ciego ignora
Que por donde pasáis,
Una flor de luz viva
Dejáis;

Que allí donde ponéis
La plantita sangrante,
El nardo nace más
Fragante.

Sed, puesto que marcháis
Por los caminos rectos,
Heróicos como sois,
Perfectos.

Piececitos de niño,
Dos joyitas sufrientes,
¡Cómo pasan sin veros
Las gentes!

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)
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Decálogo del artista

Decálogo del artista


Decálogo del artista


I. Amarás la belleza, que es la sombra de Dios sobre el Universo.

II. No hay arte ateo. Aunque no ames al Creador, lo afirmarás creando a su semejanza.

III. No darás la belleza como cebo para los sentidos, sino como el natural alimento del alma.

IV. No te será pretexto para la lujuria ni para la vanidad, sino ejercicio divino.

V. No la buscarás en las ferias ni llevarás tu obra a ellas, porque la Belleza es virgen, y la que está en las ferias no es Ella.

VI. Subirá de tu corazón a tu canto y te habrá purificado a ti el primero.

VII. Tu belleza se llamará también misericordia, y consolará el corazón de los hombres.

VIII. Darás tu obra como se da un hijo: restando sangre de tu corazón.

IX. No te será la belleza opio adormecedor, sino vino generoso que te encienda para la acción, pues si dejas de ser hombre o mujer, dejarás de ser artista.

X. De toda creación saldrás con vergüenza, porque fue inferior a tu sueño, e inferior a ese sueño maravilloso de Dios, que es la Naturaleza.

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)

Besos

Besos

Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñé a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Gabriela Mistral (1.889 - 1.957)